Geografía
El Pueblo
Ubicación y límites
Aldea del Rey, que se encuentra a la margen izquierda del río Jabalón, afluente del río Guadiana, limita al Norte con el término municipal de Valenzuela de Calatrava, al Sur con el de Villanueva de San Carlos, al Este con Calzada de Calatrava y Granátula de Calatrava y al Oeste con Argamasilla de Calatrava.
Superficie del casco urbano: 60 Ha, aprox.
Forma del pueblo: alargado en dirección Norte Sur con calle principal de longitud aproximada de 1 Km.
Coordenadas geográficas: 38º 44′ Latitud Norte 3º 50′ Longitud Oeste.
Altitud sobre el nivel del mar: 663 metros.
Extensión: 154,3 Km2.
Punto más alto del término municipal: La Mojina a 1.068 metros.
Población: 1.700 habitantes. Es de destacar el fenómeno de aumento de población estacional.
Alrededores
Fuentes, merenderos y rincones con historia
La Higuera: Situado unos 2 Km al Oeste de la población (ver ubicación), dispone de un merendero acondicionado y los depósitos de suministro de agua potable de la población.
El Cortijillo: Antigua estación de ferrocarril (ver ubicación), llamada de Hernán Muñoz, está a unos 3 Km al surdeste de la población. Es el lugar de celebración de la Romería de San Isidro.
Baños del Barranco: Situado 5 Km al norte de la población, es una pequeña alberca con aguas medicinales de propiedades curativas (ver ubicación).
Manantial del YEZGO: Es un manantial de agua ferruginosa al que durante muchos años los aldeanos iban por agua. Se encuentra a unos 2 Km al norte de la población (ver ubicación).
Vegetación
Naturaleza y biodiversidad local
La vegetación de Aldea del Rey, presenta un ecosistema típicamente mediterráneo, caracterizado por una flora adaptada a las condiciones secas y áridas de la región. Esta vegetación se desarrolla principalmente en la zona de montes que rodea al municipio, donde se encuentran diversas especies que forman un paisaje verde y aromático, característico del entorno natural de la Mancha.
La vegetación predominante está formada por una rica variedad de matas y arbustos resistentes a la sequedad, entre los que destacan las jaras, tomillo, romero, retama, lentisco y la maraña. Las jaras, en particular, son plantas perennes que florecen en primavera, cubriendo el suelo con su color blanco y rosado. El romero y el tomillo, dos de las plantas más representativas de la flora mediterránea, son conocidos por su aroma penetrante y sus propiedades medicinales y culinarias.
Uno de los árboles más destacados en la zona es la encina (Quercus ilex), que forma los llamados “bosques de encinas” y que es capaz de resistir largos períodos de sequía gracias a su sistema de raíces profundas. La encina, junto al alcornoque, constituye una de las especies arbóreas más importantes de la región, proporcionando sombra y alimento para diversas especies de fauna. Además, la encina es esencial en la producción de madera y corcho, actividades que tienen una larga tradición en la zona.
El lentisco (Pistacia lentiscus) y la retama (Retama sphaerocarpa) son también muy comunes, y sus flores amarillas cubren los campos durante la primavera. La retama, en particular, tiene la capacidad de fijar el nitrógeno del aire, lo que la convierte en una planta beneficiosa para mejorar la calidad del suelo.
El entorno vegetal de Aldea del Rey no solo se caracteriza por la abundancia de especies adaptadas al clima mediterráneo, sino que también constituye un refugio para diversas especies de fauna autóctona, como liebres, conejos y aves rapaces, que encuentran en estos montes un hábitat ideal para su supervivencia.
Clima
Precipitaciones y temperaturas
El clima de Aldea del Rey es típicamente mediterráneo continental, lo que implica que se caracteriza por una gran oscilación térmica entre las estaciones, con inviernos fríos y veranos calurosos, una característica común en el centro de la península ibérica. En general, el clima en la zona es seco y árido, con una precipitación anual moderada que no supera los 430 mm, lo que lo convierte en un entorno predominantemente seco durante la mayor parte del año.
Durante los inviernos, las temperaturas pueden bajar considerablemente, alcanzando mínimas que en ocasiones pueden llegar hasta los -5ºC. Esto se debe a la influencia continental, que genera noches frías y días soleados. Aunque el invierno puede ser riguroso, las temperaturas suelen mantenerse dentro de un rango soportable durante el día, especialmente en las horas centrales del día, cuando el sol se presenta con fuerza. El clima frío de la temporada invernal es también una característica distintiva de la región, favoreciendo la acumulación de nieve en las cumbres más altas de los alrededores, lo que ofrece un paisaje pintoresco y un alivio temporal al calor extremo del verano.
Por otro lado, los veranos en Aldea del Rey son especialmente calurosos y secos, con temperaturas que pueden superar los 40ºC durante las horas más intensas del día. El aire seco y la escasez de lluvias son habituales en esta época, lo que crea un ambiente abrasador y reduce las posibilidades de vegetación en algunas zonas. Las temperaturas altas en verano, junto con la fuerte radiación solar, pueden generar condiciones de sequía en los campos y una fuerte demanda de recursos hídricos.
La temperatura media anual en Aldea del Rey es de aproximadamente 15ºC, lo que refleja un clima más cálido que el de otras zonas más elevadas o cercanas al mar. Las temperaturas varían significativamente de un mes a otro, con los picos más bajos en los meses de enero y los más altos en julio y agosto. Esta variabilidad es característica de las zonas interiores de la península, donde las corrientes de aire y las elevaciones montañosas influyen de forma notable.
En cuanto a la pluviosidad, la media anual se sitúa en torno a los 430 mm, lo que indica una cantidad de lluvia relativamente baja en comparación con otras zonas de España, especialmente las más cercanas al mar. Las lluvias suelen concentrarse en la primavera y el otoño, mientras que los meses de verano experimentan casi total sequedad, lo que puede afectar a la agricultura local, especialmente en cultivos que dependen de lluvias regulares.
Hidrografía
La huella del río Jabalón
La hidrografía de Aldea del Rey está dominada por el curso del río Jabalón, un importante afluente del río Guadiana, que atraviesa la zona de este a oeste, dejando al pueblo a su izquierda. Este río, aunque no de gran tamaño, es fundamental para el ecosistema local, aportando agua a la región y actuando como un factor crucial en la configuración del paisaje natural. A lo largo de su recorrido, el Jabalón nutre los campos y montes cercanos, contribuyendo al crecimiento de la vegetación autóctona y proporcionando hábitat a diversas especies de fauna.
El río Jabalón tiene un papel importante no solo en términos ecológicos, sino también en el suministro de recursos hídricos para la población. Si bien no se trata de un río de grandes dimensiones, su flujo constante ha sido aprovechado históricamente para el riego agrícola y para el abastecimiento de agua potable en la localidad. La cercanía del río ha influido de manera directa en las actividades económicas tradicionales, como la agricultura, especialmente en la producción de cultivos que requieren riego adicional durante los meses más cálidos y secos del año.
El curso del Jabalón también tiene relevancia en términos de biodiversidad. A lo largo de su cauce, se pueden encontrar especies de flora y fauna adaptadas a las condiciones del río, como juncos, cañas y diversos tipos de peces y aves acuáticas. Estos ecosistemas ribereños son vitales para mantener el equilibrio ecológico en la región, sirviendo de refugio para distintas especies y contribuyendo a la preservación de la biodiversidad local.
A nivel histórico, el río Jabalón ha sido testigo de numerosas transformaciones en la región. Su curso ha influido en la evolución del asentamiento humano a lo largo de los siglos, permitiendo la agricultura y favoreciendo el desarrollo de la población. A pesar de no ser un río de gran caudal, su agua ha sido suficiente para sustentar las necesidades de los habitantes de Aldea del Rey durante generaciones.
Es relevante mencionar que, aunque el Jabalón es un río que recorre una zona relativamente árida, su presencia ha hecho posible que la vida florezca en sus proximidades, generando un microclima favorable que sostiene la vegetación y la fauna en sus riberas. El río también actúa como una especie de vía natural que conecta diferentes ecosistemas a lo largo de su recorrido, permitiendo el intercambio de especies entre zonas cercanas.
